Juventud: Futuro...¿Imperfecto?
La relación entre la economía y la
empresa con nuestra gente joven, estudiantes o recién incorporados al mundo
laboral, hayan o no sido aceptados ya por éste, parece clara. El paro, la precariedad, la emigración… la
desesperación en muchos casos está marcando a una generación que tiene ante sí
un futuro con un adjetivo inseparable: incierto.
Las causas
Las causas

El trabajo.
Sobre la aportación de los conocimientos
y habilidades personales a la producción de bienes y servicios, a cambio de una
remuneración (eso que se llama “trabajar”) el ser humano ha construido desde
siempre su proyecto personal. Vivir es mucho más, por supuesto, pero nuestra forma de vida se apoya en parte en la
satisfacción de necesidades y deseos que exigen una cierta capacidad
económica…, que, salvo excepciones, construimos a partir de un trabajo
remunerado. De hecho, los estudios que se fijan en las causas de la pobreza
extrema y la indigencia, dicen que la pérdida del trabajo, y por tanto de
ingresos, suele ser su desencadenante principal. Aún más, otros dos motivos
como son la ruptura del sostén afectivo (pareja, familia) y las adicciones
pueden aparecer como consecuencia de la primera.
Pues bien, los jóvenes se encuentran con que el acceso al trabajo, y todo lo que ello significa, se ha complicado. Poder elegir es ya una utopía, la proporcionalidad entre oferta y demanda ha saltado por los aires, la correspondencia entre preparación académica/profesional y funciones a ejercer es más excepcional que habitual, y, en fin, el concepto de “puesto de trabajo”, como luego veremos, responde ahora a un qué, cómo y dónde distintos a lo que era costumbre.
Pues bien, los jóvenes se encuentran con que el acceso al trabajo, y todo lo que ello significa, se ha complicado. Poder elegir es ya una utopía, la proporcionalidad entre oferta y demanda ha saltado por los aires, la correspondencia entre preparación académica/profesional y funciones a ejercer es más excepcional que habitual, y, en fin, el concepto de “puesto de trabajo”, como luego veremos, responde ahora a un qué, cómo y dónde distintos a lo que era costumbre.
Relaciones
sociales
El
Grant Study emprendido por William T. Grant y el Genetic Studies
of Genius de Lewis Terman son dos de las importantes investigaciones que se
han hecho sobre la felicidad, ambas con la particularidad de apoyarse en los
datos obtenidos durante más de 70 años sobre una muestra permanente de
población. Ello supone que las conclusiones no reflejan un momento determinado
de la existencia sino prácticamente toda la vida de una persona.
![]() |
www.thedrum.com |
Pues bien, ambos estudios coinciden en
afirmar que la felicidad personal se sostiene, más que en ninguna otra causa,
en el amor, entendido no solo como circunscrito a la pareja sino representado
en el intercambio afectivo con un prójimo amplio.
¿Y
qué está ocurriendo hoy con las relaciones personales? Que internet ha hecho
saltar por los aires el escenario y las formas en las que, desde el origen de
la vida humana en sociedad, se habían establecido tales relaciones.
Éstas se habían construido hasta ahora de
manera concéntrica: alrededor de uno mismo, como núcleo invariable, iban
tejiéndose estructuras de contactos con un grado diferente de vinculación
conforme se iban alejando del centro. Hoy las relaciones personales se asemejan
más un Cubo de Rubik o, dicho con un símil más cercano, a una red. Cada
uno, merced a las redes sociales sobre todo, nos hemos convertido en seres
poliédricos, de difícil identificación y no digamos conocimiento. Además de
personas, somos también personajes. La privacidad ya no es accesible tan sólo a
los círculos más próximos como antes, sino que queda expuesta a propios y
extraños; es más, la capacidad de juzgar, aconsejar opinar sobre nuestra vida y
decisiones ya no se hace previa selección personal de los interlocutores que
nos merecen más crédito sino que se transforman en un like, un comentario, un
retuit o una conversación con un desconocido cuyo único aval es, quizá, su cantidad
de followers. Las relaciones ya no se sustentan solo sobre la persona con su
nombre y apellido, sus miserias y grandezas, su inteligencia e ignorancia…,
todas ellas ciertas, de carne y hueso, sino sobre un “perfil” construido a
medida (un personaje) al que adjudicamos la responsabilidad de nuestras
relaciones, basadas a veces más en la cantidad que en la calidad.
Nuestros
jóvenes han nacido y crecen con esta percepción de la amistad y de los vínculos
entre personas, distinta a la de sus padres, que se ven, por cierto,
incapaces de participar porque el cambio les ha llegado sin preaviso, sin
conocimientos y con la exigencia de una adaptación a veces ya imposible.
Democracia
Nos enseñaron que la democracia era el
sistema político más perfecto y adecuado para organizar nuestra convivencia
sobre la justicia y la libertad. Por ellas se ha peleado y son hasta hoy
nuestro gran argumento “democrático”. Pero, ante los ojos de nuestros jóvenes, incluso
esto ha dejado de funcionar.
![]() |
http://theconversation.com |
Los responsables de actuar como
referencia y ejercer de modelos de la democracia, la justicia y la libertad han
sido desenmascarados en su hipocresía en más casos de los que el cuerpo social
puede soportar. La decepción con la política se generaliza. Por eso los nuevos
movimientos, liderados por jóvenes, dicen buscar la devolución de la política
al pueblo (como si hasta ahora los Parlamentos hubiesen estado ocupados por
extraterrestres). Y de ahí surgen las dudas: ¿es el sistema o son las personas¿ y, sobre todo, ¿cuáles son las
alternativas?
Pues bien, sobre estos mimbres de
inseguridad, de cambio y de decepción pedimos a nuestros jóvenes que construyan
su vida, con el agravante, por otra parte, de haberles privado en su educación del
principal antídoto para esta epidemia del desaliento: el esfuerzo y el
aprendizaje de su valor. Así, el panorama que ven desde la ventana de sus 18-20
años no es precisamente amable.
Futuro
¿imperfecto?
A pesar de todo, este dibujo un tanto
tenebroso, de inevitable trazo grueso, tiene al lado esperando un lienzo aún en
blanco. Bueno será, por tanto, avanzar un posible boceto.
En primer lugar, consuela saber que tampoco lo que hoy ocurre y tanto nos preocupa es totalmente nuevo. Nuestros abuelos o padres, los que nacieron en el primer cuarto del siglo pasado, recibieron en herencia un país torturado a sí mismo, arrasado y censurado. Y salieron adelante desde la plataforma más difícil, la de la mera supervivencia.
En primer lugar, consuela saber que tampoco lo que hoy ocurre y tanto nos preocupa es totalmente nuevo. Nuestros abuelos o padres, los que nacieron en el primer cuarto del siglo pasado, recibieron en herencia un país torturado a sí mismo, arrasado y censurado. Y salieron adelante desde la plataforma más difícil, la de la mera supervivencia.
Los jóvenes hoy pueden quejarse, y con
razón. Pero conocer algo de historia ayuda a tener cierta perspectiva e incluso
puede enseñar algunos caminos para salir adelante, porque no es éste en
absoluto el peor de los escenarios posibles, ni la suya la posición menos
ventajosa.
La segunda consideración cae de su peso y
quizá por obvia los jóvenes tienden a olvidarla. Su futuro no está escrito porque es sencillamente suyo. Quizá la herencia
que les dejamos no sea la más apetecible, quizá los reproches a todo y a todos
estén más que justificados, pero el lienzo sigue aún en blanco y su contenido,
sus colores, su estilo…, el resultado está en sus manos.
Y, por último, en esta jungla civilizada,
como en la otra, la subsistencia y el
crecimiento se han demostrado alcanzables en la medida en que se posea
capacidad de adaptación. Y no confundir adaptarse con conformarse, ni mucho
menos con rendirse. Pero de esta época en la que los cambios parecen
acorralarnos saldremos airosos, por una parte, si entendemos que el cambio es
ya la norma y no la excepción; y, por otra, si asumimos que hay que acomodarse
al nuevo escenario como actores y no como espectadores.
![]() |
www.ogilvydo.com |
Tendrían que entender que las relaciones
personales, tal y como el mundo digital está imponiendo, son un juego tan
atractivo y enriquecedor como peligroso. Deberían, en fin, aceptarlo y
adaptarse a ello a partir de una cierta reflexión que aún no han iniciado.
Los jóvenes tienen derecho y razón al criticar el legado ideológico y político recibido de sus mayores. En sus manos está aceptar dicha herencia para mejorarla o renunciar a ella, pero asumiendo las consecuencias y sin perder de vista las abundantes variables y sus respectivos resultados que la historia ilustra.
En resumen, se puede conjugar el de la juventud como un futuro imperfecto o perfecto. La diferencia, como dicta la gramática, está en suponerlo o en construirlo.
Comentarios
Publicar un comentario