"HELLO, IT'S ME". Personal Marketing… directo.
Que te vengan a visitar más de mil millones
de veces para oírte cantar una canción no es algo al alcance de muchos. De
hecho, hasta ahora, solo lo ha logrado una mujer de 27 años, inglesa, llamada
Laurie Blue Adkins, y que, ante fans y admiradores, atiende más por su primer
nombre, Adele. Su último éxito, "Hello" narra
la llamada de la protagonista a un antiguo amor, que quizá esconde el velado
deseo de recuperar pero que es en realidad una despedida definitiva. (Llamadas,
ausencias, desengaños…, ¿por qué será que todo suena, aquí y ahora, a
política…?)
En estos tiempos que se caracterizan por la
abundancia y la fácil accesibilidad a la información, la creación, la vida y
opiniones de las personas…, en los que la sociedad digitalizada es más que
nunca un patio de vecinos al que todos nos asomamos en busca del dato, el
chisme, el conocimiento, el consuelo o la opinión, eso que se ha dado en llamar
"visibilidad" se ha convertido en una especie de mantra del que a
veces no sabemos y otras no podemos sustraernos. Por eso, como Adele en su
canción, la constante en nuestra vida
parece ser un "hola, soy yo…" multiplicado casi hasta el infinito,
eso sí, en lenguaje binario.
Marketing,
marca… todo se hace ahora personal
La
sobreexposición a la que estamos sometidos acrecienta la necesidad de lograr la
aceptación de los demás. Y lo diré sin ambages: eso nos convierte en algo muy
parecido a un "producto" que ha de buscar su sitio en el mercado para
lograr que alguien nos "compre" pagando nuestro "precio" en
forma de afecto, de reconocimiento, de puesto de trabajo, de hipoteca o de
respeto. En esa misma medida, aplicar las técnicas de marketing a determinados
ámbitos de nuestra vida, lejos de parecer descabellado, es ya una cuestión al
menos de conveniencia. El concepto de "marca personal" se desarrolla,
sin ir más lejos, a partir de dicha evidencia.
De: http://www.vivircreativamente.com/ |
Sabemos que hablar de marketing es hablar de
Estrategia, es decir, de la definición de las pautas que nos permitirán tomar
decisiones rápidas y precisas para la consecución de un determinado objetivo. O
dicho de otra forma, la conversión en camino transitable del trayecto entre el
aquí y ahora y un destino imaginado. Así, si la Estrategia es el plan, la
Táctica es la herramienta o el conjunto de procesos que nos permitirán alcanzar
tales objetivos. Si nuestra aspiración es lograr una mayor consideración
profesional, la estrategia podrá consistir en incrementar el valor de nuestro
trabajo dentro de la Organización y una táctica posible mejorar la comunicación
para hacerlo más visible ante las instancias superiores. Situemos el ejemplo,
si se prefiere, en la tesitura de conquistar a la mujer de nuestros sueños y
aplíquense, mutatis-mutandis, los mismos parámetros. Tanto monta. … Y vaya por
delante, para detractores viscerales de la planificación, que ésta, en efecto, no garantiza el éxito,
pero tampoco la improvisación lo hace, y ambas, por cierto, precisan de
equivalentes dosis de ingenio y creatividad.
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De: https://twitter.com/estrategiavital |
¿Una
estrategia para la vida…?
No
tenemos costumbre de pensar sobre nuestro paso por la vida de forma estratégica. La vida
sencillamente se vive o, lo que es lo mismo, se consume al albur de las
circunstancias. Quizá dicha actitud esté bien y sea coherente con la postura de
dejarse llevar y sorprender por los propios acontecimientos que el azar nos
traiga y a partir de ahí sufrirlos o disfrutarlos según sea el caso. La otra posibilidad
es entender que, si bien el azar (… o la serendipia, hermosa palabra) siempre
estará presente, nuestra vida, la que llevamos cada día, es también
consecuencia de nuestras decisiones pasadas. Por tanto tenemos al menos alguna
posibilidad de intentar construirnos una vida conforme a nuestros deseos, y
para ello, lo primero es concretar nuestra posición, definir nuestros objetivos
y diseñar los pasos y requisitos para hacer dicho camino.
En España, por razones culturales y de
temperamento, no somos muy proclives a diseñarnos una "estrategia
vital". La cobertura de necesidades tan importantes como la salud, la
educación o la jubilación las confiamos al Estado como gestor de los recursos
que, en mayor o menor medida, ponemos en sus manos. Eso nos "libera"
de la exigencia de planificar. En sociedades como la norteamericana esos mismos
ámbitos obligan a toda una estrategia personal y familiar de búsqueda,
inversión y retorno de recursos para, por ejemplo, poder pagar la universidad
del hijo a partir de un préstamo del que habrá de hacerse cargo hasta bastante
después de terminar la carrera.
Estamos
en un “mercado” como un producto en un lineal
Llegados a este punto y superadas las 4 Ps de
MacCarthy en relación con el marketing mix, prefiero fijarme en las 4 Cs de
Lauterborn: Cliente, costo, conveniencia y comunicación. En tal sentido, es
verdad que a nuestra vida, en ese permanente escaparate en el que ahora nos
desenvolvemos como personas, no le vendría mal un toque
"marketiniano". Pensemos que
se nos conoce más, entre otras cosas porque las redes sociales han eliminado
los adjetivos íntimo y familiar, respectivamente, de nuestro diario y nuestro
álbum de fotos y, en consecuencia, tenemos
más oportunidades de ver y se vistos. Aumentan así los "clientes"
posibles que, en uno u otro momento, podrán toparse con nosotros (amigos,
pareja, jefes…); mejora nuestra capacidad de elección, pero también la suya. A
la vez, nos podemos comunicar en tiempo real con quienes nos interesan como
target. Nuestra "oferta" afectiva, profesional etc., siempre estará
sujeta a la comparación y a la negociación. Y, por último, hoy sí es posible
estar allí donde conviene a nuestro mercado en cada caso.
En
resumidas cuentas, nuestra vida busca de
forma permanente la aceptación del otro en los distintos territorios en los que
nos debemos desenvolver. Para ello, si nos paramos a pensar, vamos conformando
esta suerte de "producto" que, en palabras de Whitman, se alarga
entre nuestro sombrero y nuestros zapatos en función de dicho objetivo. Y por
fuera nos atenemos a ciertos "diseños" socialmente extendidos (razón
de ser de la moda); y por dentro vamos abonando nuestro espíritu y nuestra
mente de conocimientos, hábitos y pautas de conducta que buscan primero la
conformidad y, a ser posible, también el
aplauso y reconocimiento sociales, es decir, de nuestro "mercado". Lo
dicho: puro marketing.
como siempre un placer leerte, ademas de estar de acuerdo con tus planteamientos, las cosas son mas complejas de lo que piensa la gente, pero mas sencillas de lo que a primera vista puedan parecer.
ResponderEliminarun abrazo