Comunicación Líquida
Fue el ya nonagenario filósofo y
sociólogo Zygmunt Bauman quien acuñó el concepto de modernidad líquida para calificar los nuevos tiempos representados
por la globalización, el individualismo, las TIC… que han venido a relevar a
ideologías, formatos de convivencia y estilos de producción vigentes hasta
mediados del siglo pasado. En su opinión, las sólidas estructuras que han
conformado la sociedad hasta no hace mucho, reflejadas en las relaciones de
poder, laborales, de familia etc., han sido sustituidas por elementos mucho más
"fluidos". Así, afirma que hoy lo realmente importante es hacerse
con una identidad flexible y versátil que nos permita adaptarnos a la vida
cambiante en la que estamos inmersos y que nos obliga a constantes mutaciones.
Esa es la condición de
"líquido" que hoy impregna también al marketing. A diferencia de
conceptos rígidos que buscan modificar el entorno a su medida, lo líquido
fluye, se amolda y ocupa espacios con su propio poderío, que no reside en su
firmeza y resistencia, sino en su fuerza torrencial que fluye hasta llegar al
último rincón.
Internet es el cauce
En realidad, podría decirse que
internet es causa y efecto de este nuevo marketing líquido a que nos obligan
los nuevos tiempos. La red es hoy el canal por el que las estrategias y los
mensajes alcanzan a nuestro público. Pero, a la vez, si hemos de asumir este
nuevo paradigma es como consecuencia de la aparición de una tecnología y unos
procesos que llevan indefectiblemente a estrategias que han de tener la
maleabilidad como rasgo definitorio.
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Internet ha diversificado formatos
pero ha unificado soportes. La digitalización de contenidos es cada vez más
universal por la necesidad de confluir en el canal por el que usted mismo está
ahora leyendo estas líneas. Esa pantalla, sea del tamaño que sea, es la
"sala" común desde la que acceder a los contenidos, al margen del
"medio" sobre el que estos se hayan apoyado en origen. Puede ser
sonoro (y nos llegará como podcast), audiovisual (será alguna forma de video) o
textual (y nos añadirá el atributo del hipertexto) pero nuestra condición como
espectadores será la misma, como lo es la sala de espectáculos, acoja una obra
de teatro, un concierto o una película.
Contenidos "licuados"
Si hemos de adaptarnos a esta
realidad, nuestras estrategias de marketing y de comunicación comercial o
corporativa habrán de construirse pensando en mensajes adaptables a un cauce
lleno de recovecos y de profundidades variables. De hecho, el marketing ya
cuenta por lo general con esta capacidad de adaptación como un factor
estratégico. Se entiende que hay que manejar los precios en función de las
circunstancias y los públicos, al igual que la distribución; y que el diseño y
la producción, comenzando por la marca, ha de hacerse pensando en el mercado.
Es interesante en este sentido comprobar cómo crece la participación del
consumidor, y las vías de hacerlo, en la terminación del producto. Un coche,
como unas deportivas,
podemos configurarlos a nuestro gusto de manera que la personalización es un
valor competitivo cada vez más apreciado.
La comunicación líquida debe
incluir, y por ellas se distinguirá, las siguientes características:
- Los mensajes se dispersan por la red a través de distintas vías. Tal y como hemos comentado, la variedad de su soporte inicial confluirá en el canal digital. Quizá en origen, por ejemplo, el mensaje aparezca en una valla publicitaria, pero es muy posible que la mayor parte de sus receptores lleguen a él por medio de su reproducción en Instagram.
- Nuestro "Plan de medios" lo va a completar el usuario. Se trata, como en toda estrategia, de intentar controlar la mayor cantidad de variables, pero este concepto líquido de la comunicación incluye que la difusión de nuestro mensaje terminará estando en manos de la gente. La viralidad es el mejor ejemplo, porque, si bien podemos provocarla, será difícil controlarla.
- El concepto es ahora más importante. Los mensajes serán solo formas distintas en las que se habrá diluido -que no desaparecido- dicho eje de comunicación nuclear, y, por tanto, se percibirán y entenderán si conservan su esencia. Permítaseme recurrir al ejemplo obvio: una manzana la podemos morder y masticar o también beber, tras pasar por la licuadora; lo irrenunciable es que sea y sepa siempre a manzana.
- El destinatario decide cómo. … En copa o en vaso largo, la comunicación ahora está condicionada por el receptor que decidirá cómo la prefiere. Si la RAE define líquido como "cuerpo cuyas moléculas se adaptan a la forma de la cavidad que las contiene" pensemos que es el consumidor quien elige dicha cavidad. que tendrá forma de tuit, de foro, de muro, de canal de video, de like, de emoticono, de grupo de Whatsapp… Él elige el cómo, el cuándo e incluso el porqué. Concentrémonos por tanto en el qué.
- Storytelling y transmedia son las claves. El Storytelling como hilo argumental que da enfoque a un mensaje adaptado a distintos públicos, y Transmedia como capacidad de difundir el mensaje a través de diversas plataformas y medios son los fundamentos de la comunicación líquida. Si el primero es un formato, la narrativa Transmedia es un atributo, y ambos se necesitan.
Para entender en qué consiste el
Storytelling nada mejor que esta campaña
de una revista deportiva aquí resumida. La metáfora es ilustrativa de cómo una
historia sirve para transmitir y argumentar un mensaje.
Por su parte, un excelente ejemplo
de campaña Transmedia es la emprendida alrededor del estreno de la película
"Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia". Unos de sus
personajes principales es el supervillano Lex Luthor, veterano de los comics y
antagonista fiel de Superman. Pues bien, DC Comics y Warner Bros usaron la
revista Fortune
para avanzarnos rasgos del personaje. En Twitter tiene su propio perfil. Incluso su empresa, LexCorp proporcionó la señal wifi en la última Comic-Con
de Nueva York… En fin, toda una historia oportunamente viralizada en diversos
formatos y medios que muestra un concepto de comunicación fluido y adaptable a
variados soportes y destinatarios.
Como una consecuencia más de los
múltiples cambios que la era digital nos está imponiendo, las empresas que aún
lo tengan pendiente deberían subirse al carro de esta nueva concepción de la
comunicación. En pocas palabras, entender que los mensajes ya no han de buscar
tanto impactar como "empapar".
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